Mostrando entradas con la etiqueta Sábalo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sábalo. Mostrar todas las entradas

sábado, 26 de agosto de 2017

PeScata Minuta. Los Peces del Guadalquivir

El Guadalquivir en Córdoba y Sevilla, Sevilla y Córdoba, es espacio monumental y natural de alto valor. Pero antes que espacio protegido por su historia, torres y molinos, o por las aves que habitan de forma temporal o permanente sus riberas, el río fue territorio coto vigilado por ser fuente de pescado y pesquerías.

La Pesca en el Guadalquivir (1)
El sollo o esturión, el sábalo y la saboga, la lamprea, la anguila y los albures realizaban un viaje de ida y vuelta desde el estuario hasta el medio Guadalquivir, para pasar de las redes y tablas de las pescaderías del Arenal en Sevilla o de la Corredera en Córdoba, a las cazuelas de señorío y realengo. Otros peces como el barbo y la boga, de agua dulce, llenaban las ollas de gente corriente durante todo el año.

La Pesca en el Guadalquivir (2)
La pesca en el Guadalquivir fue práctica habitual hasta mediados del siglo pasado. Hoy se incluye en el Atlas del Patrimonio Inmaterial de Andalucía, como uso y oficio tradicional, más muerto que vico, como el propio río, sabor y saber de pescado y pesquerías olvidadas.

La Pesca en el Guadalquivir (3)
Ahora que buscamos nuestra identidad gastronómica y reivindicamos como propia la pavía de bacalao, las espinacas con garbanzos, el gazpacho o el salmorejo, la cola o el rabo de toro, y un sinfín de platos y tapas autóctonas, así como el tapeo, como costumbre santa, parece que nos olvidamos de sábalos y sollos al horno (el caviar era cosa de los Ybarra, exquisita pero cara como las angulas), del arroz con anguila, de las cazuelas de albures y lampreas, e incluso de los barbos en adobo o fritos de las tabernas de Arenal y la Ribera de Córdoba o las del Baratillo en Sevilla.

La Pesca en el Guadalquivir (2)
Y es que ya lo decía el Pali, muchos barbos en adobo, mucho vino y alegría, menos misiles y más pavías de bacalao.

(1) Viviendo Ríos. Riacheros
(2) Juan Miguel Pando Barrero (1915-1992). Sevilla, mayo 1951.
(3) Atlas del Patrimonio Inmaterial de Andalucía



sábado, 18 de marzo de 2017

Alcalá del Río

Alcalá del Río es Magna Capitana del Guadalquivir que refleja escamas plateadas de albures y sábalos; vega nueva de agua serrana que cría mazorcas, pan y azahar en primavera.


Alcalá mira a la sierra norte de Sevilla como Guillena, Castilblanco y Burguillos; y al río como La Algaba, Villaverde, Brenes y la Rinconada. De la sierra le viene el agua que riega el maíz y los frutales de la vega derecha del Guadalquivir, naranjas que van a Valencia y melocotones. De aquellos proyectos de nuevos regadíos surgieron pueblos de colonización tardía como El Viar, Esquivel y San Ignacio del Viar.


Los restos y monedas antiguas nos dicen que Alcalá fue puerto y pesquería del Betis romano que apagó la fabrica de luz y la presa en los años treinta del siglo pasado. La pesca de esturiones, sábalos, sabogas, anguilas y lampreas fue extinguiéndose con las aguas turbias y la primera barrera de escala imposible al viaje de ida y vuelta de la ictiofauna del Guadalquivir. De la cocina fluvial quedaron los barbos en adobo, las cazuelas y gazpachuelo de albures.


Alcalá presume de su pasado glorioso como recinto fortificado en el Centro de Interpretación de la Muralla Romana de Ilipa Magna. Su patrimonio histórico y cultural incluye también otros elementos de interés arqueológico en su entorno; arquitectónico como la Iglesia de Santa María de la Asunción y la Capilla de San Gregorio Osetano; industrial como la Central Hidroeléctrica y la presa; y etnológico como sus pregones y sentencias de teatro sacramental de Semana Santa antigua.


Para saber más:

Ayuntamiento de Alcalá del Río.
Turismo de la Provincia. Diputación de Sevilla. Alcalá del Río
Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico
Fuente de imágenes originales: Ayuntamiento de Alcalá del Río