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| Café cantante. Emilio Beauchy Cano (1847-1928) |
El
Flamenco es patrimonio de
Andalucía, el
Mundo y la
Humanidad; para la provincia de Sevilla es además cuna de maestras y maestros, identidad y diferencia comarcal, cultura y territorio. No hay pueblo de Sevilla que no tenga Peña Flamenca, ni evento en forma de
Concurso,
Fiesta,
Festival,
Memorial,
Noche,
Recital o
Reunión, sea de
Cante Jondo,
Grande o
Flamenco.
El evento flamenco toma generalmente el nombre del
Saber de su pueblo como
Ciudad o
Villa, también el de la
Comarca. En otras ocasiones es la
figura o
personaje local el que presta nombre y apellidos al Festival. Sin embargo es lo
alimentario, sus
productos y
paisajes lo que otorga ese
Sabor peculiar de
Potaje,
Mostachón,
Gazpacho,
Mistela,
Polvorón,
Aguardiente,
Naranja y
Melocotón.
En el
Aljarafe,
Almensilla cuenta con su
Fiesta de Los Sentidos, una propuesta de maridaje cultural entre cocina y arte en el que no falta lo flamenco en balcones y azoteas.
Benacazón tiene
Potaje Flamenco y
Bormujos su
Alquería.
Rafael Rodríguez Herrera da nombre al festival de
Olivares, igual que el
Teatro Romano al de
Santiponce.
En la
Campiña,
Alcalá de Guadaíra cuenta con los festivales de
Joaquín el de La Paula (Joaquín Fernández Franco, 1875-1933) y
Manolito de María (Manuel Fernández Cruz, 1904-1965);
Arahal el del
Gurugú, como Memorial de la
Niña de los Peines (Pastora Pavón, 1890-1969). En
Mairena y
Marchena, el nombre del festival es como un cante de ida y vuelta: Antonio Cruz (1990-1983) y José Tejada Martín (1903-1976) tomaron primero el nombre artístico de su pueblo -
Antonio Mairena y
Pepe Marchena- para hacer sendas cátedras locales de
Cante Jondo en Mairena,
Colombianas y
Guitarra en Marchena. En
La Puebla de Cazalla la fiesta es
Reunión y casi homenaje permanente a
Francisco Moreno Galván, verdadero artista global de lo flamenco. En
Estepa el flamenco sabe a
Polvorón y anís de
Zambomba navideña,
Potaje Gitano y
Mostachón en
Utrera, y tiene color blanco de
Algodón en
Lantejuela, amarillo y negro de
Girasol en
Los Molares, mientras que
El Rubio se convierte cada año en capital flamenca de la
Campiña.
Entre El
Guadalquivir y Doñana, lo flamenco en
Alcalá del Río tiene nombre de cuento o leyenda de
Noche Blanca Ilipense y colonización en
Esquivel,
Puertas Abiertas en
La Algaba, de
Cerro de San Juan en
Coria,
Choza de Juaniquín en
El Cuervo y
La Era en
Burguillos; nombre propio en
Dos Hermanas con
Juan Talega (Juan Agustín Fernández VArgas, 1891-1971), y puro sabor de
Caracolá Lebrijana y
Yerbauena en
Las Cabezas,
Mistela de
Los Palacios y Villafranca, fruta madura de
Naranaja en
Brenes y
Melocotón en
Villaverde del Río.
Al
Norte,
El Pedroso es capital flamenca anual de
Sierra Morena y
Cazalla del
Flamenco y el Aguardiente;
Guillena de la
Bulería y homenaje a
Pepe Aznalcóllar (José Losada Carballo, 1912-1973) en la localidad homónima. Al
Sur,
Los Corrales es también capital
serrana y flamenca, y el
Castillo de las Aguzaderas escenario mágico de noche en
El Coronil. El Saber corresponde a
Pedro de la Timotea (Pedro Gómez Moreno, 1896-1986) en
Herrera y
Antonio Álvarez en
El Saucejo; el sabor al
Gazpacho Andaluz de
Morón de la Frontera.
No podemos acabar esta primera aproximación
flamenconímica a los eventos de la Provincia sin referirnos a la importante labor de difusión y promoción de la
Federación Provincial de Entidades Flamencas entre Naranjos y Olivos o de
Peña en Peña; tampoco a la de la
Diputación de Sevilla y su propuesta de rutas entre
Cal y Olivos,
Sal y Son, y la
Cuna de los Grandes Maestros; y como no, de la
Bienal de Sevilla que, recién iniciada su XX edición, fue fuente de inspiración de esta entrada.
!Va por Ustedes!