jueves, 27 de julio de 2017

Paisajes alimentarios: Plazas y Mercados de Abastos

Las Plazas y Mercados de Abastos fueron espacios repletos de actividad comercial y barrio hasta el último tercio del siglo pasado. Hoy, sujetos a nuevos conceptos y fórmulas de comercio interior y proximidad, ante un futuro repleto de incertidumbre, miran atrás con añoranza de un tiempo pasado de pregoneo y plaza abarrotá de puestos y gente.

Nuevo Mercado de La Carne, Antigua Estación de San Bernardo, Sevilla
La trama urbana y social de nuestros pueblos y ciudades es algo vivo, dinámico y cambiante. El paisaje, como síntesis de espacio y territorio, está sujeto a un proceso de autoorganización permanente fruto del diálogo continuo entre estructura y función.

Mercado de La Encarnación, laza de La Encarnación, Sevilla
Plazas y mercados de abastos son un buen ejemplo de la evolución general de los paisajes alimentarios de la ciudad, y en particular de los asociados a la distribución y venta de alimentos. En la ciudad antigua, el entramado de calles gremiales de mercadería, pescadería y carnicerías, se concentró en la plaza abierta de cajones y tablas, para cubrirse en aras de lo moderno mediante nuevas estructuras a modo de catedrales de hierro y hormigón.


Mercado de Feria, Calle Feria, Sevilla
A finales del siglo pasado surgieron nuevos espacios y modelos de negocio de distribución alimentaria. El mercado como servicio público, dejó de ser punto único de venta; la necesidad como principio fundamental de compra dio paso a la disponibilidad y comodidad. La plaza, circunscrita a isócronas de 5-10 minutos de los clientes habituales y al centro histórico en horario de mañana, se alejó del contexto espacial del ensanche y nuevas barriadas de la periferia, así como en el tiempo de desplazamiento y la jornada laboral de lunes a viernes.

Mercado de Triana, Altozano, Sevilla
A finales de los noventa y principios de siglo aparecen nuevas versiones del mercado municipal (2.0) orientadas a la transformación y consumo de alimentos, puestos de comida para llevar, productos de cuarta y quinta gama en forma de zumos, macedonias y cartuchos de todo tipo en fruterías, carnicerías y pescadería. La oferta comercial se amplía a la cultura del ocio y el tiempo libre, con librerías, peluquerías, joyerías y culto al cuerpo y el fitness. El mercado se aleja sí de la estructura y función original y se acerca a una idea de galería o centro comercial que combina alimentación fresca y seca, restauración, cultura y ocio de carácter popular o exclusivo.

Mercado del Arenal, El Arenal, Sevilla
En Sevilla, mercados como el de Trina, El Arenal y Feria son ejemplos de este diálogo entre estructura y función que desde lo monumental del emplazamiento original mantiene y adapta plaza. Otros, como el de la Carne, sustituyen su entorno monumental y barrio y reaparecen como nueva aventura comercial en edificios histórico como la Estación de Cádiz (San Bernardo).

Mercado de Los Remedios, Los Remedios, Sevilla
Plazas de los setenta del siglo pasado, como Las Palmeritas, Los Remedios o Nervión, entre otras, e incluso nuevos mercados como el de Sevilla Este, simplemente resisten, en un proceso permanente de dinamización de resultado incierto a tenor del número escaso de establecimientos e índices de ocupación.

Mercado de Las Palmeritas, Beatriz de Suabia, Sevilla
Desde Sevilla Sabe queremos rendir homenaje a estas plazas y mercados como elementos de nuestro patrimonio alimentario y cultural, paisajes llenos de sabor y saber que heredados tenemos la obligación de salvaguardar y transmitir a nuestros hijos en y de la mejor forma posible,

Nuevo Mercado de Sevilla Este, Sevilla Este, Sevilla

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